lunes, 9 de mayo de 2011

Como una máquina


Hoy como ayer, mañana como hoy, 

¡y siempre igual! 

Un cielo gris, un horizonte eterno 
y andar... andar. 



Moviéndose a compás, como una estúpida 

máquina, el corazón. 
La torpe inteligencia del cerebro, 
dormida en un rincón. 



El alma, que ambiciona un paraíso, 

buscándole sin fe, 
fatiga sin objeto, ola que rueda 
ignorando por qué. 



Voz que, incesante, con el mismo tono, 

canta el mismo cantar, 
gota de agua monótona que cae 
y cae, sin cesar. 



Así van deslizándose los días, 

unos de otros en pos; 
hoy lo mismo que ayer...; y todos ellos, 
sin gozo ni dolor. 



¡Ay, a veces me acuerdo suspirando 

del antiguo sufrir! 
Amargo es el dolor, ¡pero siquiera 
padecer es vivir!

No hay comentarios:

Publicar un comentario